lunes, 15 de julio de 2019

UN PASEO HISTÓRICO Y LITERARIO HACIA EL DUERO. JORNADA PRIMERA.



INSTRUCCIONES DE USO:

           Éstas entradas no son una guía histórica de viaje, sino literaria. En ella meditamos sobre el paso del tiempo a través de la Historia, utilizando argumentos literarios, que pueden ajustarse o no a la realidad histórica constatada. Eso no quiere decir que grosso modo los argumentos históricos de los que aquí hablamos no sean plenamente coincidentes al fin último de los hechos descritos.                  
   Resumiendo, esta entrada no está escrita por un erudito ni para eruditos de la Historia, que tampoco se sabe a ciencia cierta si aciertan en todas sus hipótesis, sino que te la dedico a ti, amig@ lector@, que sabes apreciar las bonitas historias del paso de los tiempos. Si no eres persona amante de las conjeturas literarias, te invito cortésmente a que no sigas perdiendo tu tiempo leyendo más de aquí. Y si por el contrario tu temperamento es abierto a la magia de las cosas, te animo a que te tomes algunos ratitos de relax para seguir leyendo....
Te recomiendo que antes de empezar la lectura de ésta entrada, pinches en el siguiente enlace de YouTube para que te ambiente ésta música de fondo:

Vídeo  subido a YouTube por gentileza de saxJASF13



 PRIMERA JORNADA


          Hace ya más de un año que un enorme socavón se interpuso en mi camino y me ha llevado tiempo pasarlo para seguir mi ruta, pero al final sigo caminando hacia el paisaje a través del tiempo. Leyendo a mis filósofos y poetas más queridos y meditando sobre el paso del tiempo, de las generaciones, de los acontecimientos y comparando diferentes épocas superpuestas entre sí, he llegado a la conclusión de siempre: que el Mundo siempre es el mismo y que sólo cambian algunas circunstancias.   
       
              El poder, la política, la ambición, las buenas y las malas rachas, todo es cíclico como las estaciones, con pequeñas diferencias que nosotros vemos enormes y eso nos despista haciéndonos creer que nuestro momento es único y...……. ¡No! Ya todo está inventado.

         Esto es lo que ocurre cuando analizamos la Historia de nuestros pueblos. Primero unos, que son invadidos por otros con mayor o menor suerte y duración, después éstos serán dominados por otros  y así sucesivamente. Un cambio de poderes y sus consecuencias es lo que llamamos Historia. No hay inercia, sólo movimiento continuo.

      Éstos y otros pensamientos similares fueron los que me impulsaron a  hacer un pequeño viaje que forma parte de lo que tengo proyectado desde hace mucho tiempo. 

           Mi interés principal es recorrer el corazón de Iberia, que es la España central donde se establecieron los primeros pueblos más belicosos y fueron sucediéndose diversas conquistas y culturas.

        Con ello sólo puedo constatar la nietzscheana ley del eterno retorno, a la vez que disfruto un camino entre paisajes de tiempos remotos.

          Saliendo por tierras de la Castilla conquense que fueron reconquistadas por Alfonso VI el del Cantar del Cid, tomadas nuevamente por los moros y recuperadas definitivamente  para Castilla por las huestes de Alfonso el VIII, quiero subir a la que fue línea fronteriza del Duero entre Castilla y Al Andalus y rememorar la doble vertiente mora y castellana de nuestra Historia, entre castros, atalayas, iglesias y castillos. 

           Quiero hablar con las gentes que siguen sobreviviendo en los diminutos pueblos ubicados en medio de la nada y acaso preguntarles de algún modo, por qué siguen allí. Quizá tenga que aprender mucho de esas personas, así como de sus predecesores, no lo dudo.

        Una  mañana cálida de julio, temprano aún, con Babieca cargada con lo imprescindible para el viaje y la acampada, salgo para unos pocos días camino del Duero. 

      Voy a recorrer en parte la línea histórica que marcará importantes fronteras entre el Tajo y el Duero, ruta cargada de Historia, de la Intrahistoria unamuniana que jamás te cuentan los libros de texto. Voy dispuesto a restaurar con conjeturas los huecos vacíos que los sabios no se atreven a rellenar por miedo a ser criticados por sus colegas.


            Saliendo por Cuenca hacia el norte, en las estribaciones de la sierra, llegamos a Priego. No me he leído su historia, pero sus edificios más notables me hablan de tres épocas: Una musulmana, cuya fortificación nos mira desde una ruinosa atalaya, otra bajomedieval con una iglesia del último estilo gótico y otra época "moderna" renacentista, que es el palacio que hay en la plaza:  Palacio de los Condes de Priego, reza un cartel sobre esa mansión de caciques que no me interesa demasiado. 

        Siguiendo por la sierra rumbo al norte, entre arcaicos paisajes solitarios, llegamos al precioso pueblo de Zaorejas. Estamos en la provincia de Guadalajara. Recuerdo haber pasado hace ya decenas de años por una carretera provincial y ver ese nombre en un cartel de desvío. Pero hoy la voy a visitar sin prisas. Y me voy a sorprender mucho.

      Lo primero que me encuentro es la iglesia de primitiva planta base románica con su sobria y airosa torre gris y los altivos contrafuertes de la fachada. Algo me atrae en especial. Y es que huele a Edad Media aún en el ambiente.



       A éstas horas el calor empieza ya a agobiar un poco y apetece comer. Pero la curiosidad es una mala virtud o un gran vicio y antes de buscar un sitio, no puedo evitar adentrarme en el pueblo.


   En una esquina de la plaza renacentista de ésta hermosa población hay un hombre mayor, muy mayor, que me hace un gesto con la mano.

            Vamos a llamarle Ceferino y  en ésta foto le sacamos de lejos por respetar su intimidad. Muy amable, Ceferino me hace parar con un gesto. Apago el motor de Babieca para escucharle:

         -Por esa calle de allí llegarás al mirador y al acueducto árabe- me dice nada más parar la moto.

-¿De donde vienes?

        Ceferino es un hombre hablador y de talante simpático. De aspecto algo enfermizo, me dice que tiene 93 años y que hay más gente longeva en el pueblo. Me cuenta que de pequeño iban en pandilla a jugar al paraje de la fuente, muy cerca del acueducto romano.

         Me gusta hablar con la gente mayor, son maestros de vida. Pero el hambre acucia y si me entretengo no voy a llegar a comer.  

          -¿Sabe Vd. dónde puedo comer sin gastarme muchos cuartos?

     Ceferino me indica el restaurante del hotel rural que hay a la entrada del pueblo, cruzando la carretera. Le insinúo discretamente que a lo mejor nos vemos luego, porque pienso visitar los sitios que me ha aconsejado. Y me dice que sí, que ahí estará tomando el aire de la plaza, allí a la sombra no se está nada mal.

           El Hotel Peñarrubia tiene un restaurante muy acogedor con un gran ventanal que se asoma a la sierra. El hombre que me atiende parece ser el dueño y es muy amable. Como fantásticamente cocina casera y no es caro. 

         Y como le advertí a Ceferino, sin demorarme, bajo con Babieca nuevamente hasta la plaza donde sigue sentado como una estatua. Apenas bajo de la moto y me acerco a hablar con él, cuando se acerca otro anciano de aspecto más joven.

        - Es mi hermano, es más joven que yo.- sí,  aparenta no más de ochenta años, pienso yo.
-Tiene dos años menos que yo.

        Me quedo estupefacto. Aquél hermano estaba más rollizo y su aspecto era mucho más joven y sano. ¡Y prácticamente tenían la misma edad!

-Vds son una generación dura- les digo.
-Dura no; que hemos pasado mucho. 

      Me cuentan que nacieron en Francia porque sus padres emigraron en los años veinte. Y yo creía que la pobreza grande fue a partir de la Guerra Civil. Pues no, parece  ser que en España siempre han existido gobernantes sinvergüenzas que han empobrecido el país a costa de hacer dinero unos pocos. Una vez más veo que todo es cíclico, o ha pasado ya o volverá a pasar y eso produce una sensación extraña, entre miedo y calma.

       -En la Guerra mataron a un hombre y lo enterraron debajo del arco del acueducto con una mano fuera. Me acuerdo de seguir viendo esa mano mucho tiempo después cuando íbamos allí a jugar de chiquillos- me explica Ceferino. 

         Me despido de ellos y bajo caminando hacia el acueducto. El campo tiene aquí un aroma especial, tamizado por el olor seco del verano.

        Lo primero que me encuentro saliendo del pueblo por la esquina opuesta de la plaza, es un precioso mirador hacia la sierra:
      El mirador está hecho de palos unidos de una manera muy rústica con cuerdas. Es original. Seguramente por aquí subió Almanzor con sus huestes camino de los páramos sorianos, a establecer la frontera del Duero. Y cabalgó más tarde el Campeador camino del destierro. Quizá simplemente ha sido éste paisaje pasto de la Trashumancia merina, o todo a la vez...

        Sigo el camino que va descendiendo hacia el río, un río que ya está casi olvidado de Dios.

         Cerca  hay una antigua fuente que fue arreglada en los años cincuenta para el disfrute de los paisanos que iban allí a pasar un día de campo.


   
         Siguiendo un poco más el camino, llegamos al acueducto:



       Parece ser que lo construyeron los moros para cruzar el agua por el valle para que llegase al pueblo y también a los huertos. Pero el tipo de arco desconcierta, además la piedra pequeña y compacta que forma el muro no es la típica construcción de cal y canto (argamasa y piedra) árabe. No sé que pensar, pero me dejo llevar por el encanto del paraje, la luz de la tarde y el silencio del lugar.....

        Hay que seguir camino, así que volvemos hacia el pueblo.
 A la entrada, casi pegado al mirador, hay una exposición etnológica, una especie de museo al aire libre de aparejos y utensilios de antaño y hogaño:



        Curioso y hecho con cariño, hay mucho más...

       Pero la tarde avanza y tenemos por hacer mucho camino. Nos despedimos amablemente de Ceferino, que sigue sentado en el mismo rincón, impertérrito como una piedra milenaria. 

      Me gustaría volverle a ver señor Ceferino. Quizás en otra vida, estoy seguro. ¿Se acordará Vd del viajero de la moto verde?

      Seguimos camino del antiguo Monasterio cisterciense de Buenafuente de Sistal, también conocido como de La Madre de Dios, que está tras varios kilómetros de tortuosas carreteras de firme roto por los años y por el abandono de la Administración, en un paraje encantado de cuento medieval.



        Camino al Monasterio de Buenafuente de Sistal

        El Monasterio de origen románico, se creó como centro de repoblación y ha tenido una historia muy caprichosa. Dos veces se repobló con monjas y dos veces fueron echadas y depuestas. Dicen que la fuente es sagrada. Hoy día queda una pequeña fuentecita en un pequeño jardín junto a la iglesia.


      Pequeña fuente junto a la iglesia.


     Panorámica del Monasterio de Buenafuente de Sistal.

   
Detalle de la portada románica.

Detalle de contrafuertes y arquivoltas de las ventanas.

Paseo por el Monasterio de Buenafuente de Sistal.

Calle en el Monasterio de Buenafuente de Sistal

          En éste lugar acogen a quien desea tener una temporada de paz interior, olvidándose del mundo y a quien desea meditar, seas religioso o laico. Eso sí, tienes que colaborar en todas las tareas en la comunidad religiosa, como la lavandería, la cocina, el cuidado de la huerta y los jardines...… y ¡Cómo no! también compartiendo la oración. A cambio, nada más que la voluntad te piden las religiosas. Puede ser interesante, siempre que uno no sea un caminante. Y ese es nuestro caso.

        En un extremo del exterior del Monasterio hay un sendero natural que no pertenece a éste y es el camino del Tajo, marcado como GR 113. Durante los primeros cientos de metros las monjitas han hecho un via crucis señalizado, el resto ya es sierra libre, campo abierto dominando el Tajo, el extremo sur de esa franja histórica de hazañas, sangre, conquista y repoblación.

Camino natural del Tajo, que sale junto a la cruz de piedra.

Detalle de la muralla defensiva del Monasterio, con restos de una atalaya defensiva.

   Dejamos atrás el Monasterio para seguir camino de la Historia, por una preciosa carretera en medio de la nada:


    Siguiendo adelante, divisamos un alto cerro coronado por una cresta de roca caliza y entre medias algo que parece una iglesia románica. Nos acercamos al pueblecito, subimos a lo alto de la peña y ahí está la pequeña iglesia de San Miguel:


         Estamos en Padilla del Ducado. Se ve que otro duque, es decir, otro cacique debió heredar éstos parajes. No me importa qué duque es, porque sé que es posterior a lo que voy buscando, que es la España que jugaba a ser Castilla o a ser Al Andalus, en una época muy crítica de la Edad Media. 

     Y ¿Por qué tanta iglesia románica es bautizada como San Miguel? Pues porque San Miguel representa la victoria cristiana ante el musulmán, según la incultura medieval popular cristiana. Y es gracioso, pero el cristiano medieval ignoraba que los musulmanes creían en el arcángel San Miguel, como un protector de la religión para el pueblo.

          Cosa parecida sucede con Santiago Matamoros, figura creada para animar al ejército cristiano en las batallas contra el musulmán, haciendo creer al inculto paisano de la época que un ser sobrenatural reencarnado del Apóstol Santiago, bajaba del cielo espada en mano y a caballo, degollando moros como una furia.

       ¡Pobre apóstol Santiago! En fín, patrañas para manejar a la masa inculta de la época medieval, en la que toda superstición era igual de creíble que cualquier realidad tangible.

Ábside y cementerio anexo de San Miguel en Padilla del Ducado.


Iglesia y recinto exterior.


Babieca ante las vistas desde la Iglesia de San Miguel de Padilla del Ducado.


       Seguimos camino. Al llegar junto al desvío de Luzaga, no podemos evitar adentrarnos en el pueblo. Luzaga es un lugar de repoblación una vez fue reconquistada la zona por las tropas cristianas. Se les ofreció casa y terreno de cultivo a los navarros que quisieran venir a vivir a éste lugar. Y aquí, en un pequeño rincón castellano que parece un trocito de la Navarra verde, con un frondoso río que por entonces regaría buenas huertas, se establecieron varias familias hace ya mil años.

Luzaga, un trocito de Navarra en el corazón de Castilla.

   Allí donde hay una iglesia románica, hay un núcleo de repoblación cristiana, un pedacito de terreno arrebatado hace unos mil años a los moros. La pequeña iglesia románica representa a un núcleo de población venida de lejos para afianzar los territorios quitados a los musulmanes. A éstos nuevos habitantes se les cedía casa y tierra, derechos y al principio estaban exentos de impuestos.

    Para todas éstas gentes se abría una nueva vida cargada de expectativas e ilusiones. La iglesia les daban confianza en el terruño y los castillos, torres y fortalezas les brindaban protección, pero según proliferaban éstos, los habitantes perdían libertades y derechos, ya que se debían a un señor.

       La tarde cae cuando pasamos por Alcolea del Pinar. Siempre había pasado por la fría autovía, pero cuando llegas por carreteras secundarias, Alcolea deja de ser una vía de servicio para mostrar lo que realmente es: una bonita villa renacentista.

     Paseando por las calles a la espalda de la iglesia, descubro una original exposición en las fachadas de algunos edificios. Son de un estilo ecléctico, actuales, pero algunas me recuerdan mucho a las esculturas y canecillos románicos. Me gustan mucho:









¿Un extraño pájaro? Extraño, inquietante....



Precioso mensaje con palabras y figuras.



Neomedieval total. Parece un bicho sacado de una gárgola gótica.



Original. Me siento torpe para descifrar el mensaje.



         Movido por la curiosidad, he descubierto que Máximo Rojo era un artista profano que se auto descubrió a partir de jubilarse.

        Procedente de una pequeña aldea, llegó mozo a Alcolea donde casó con Carmen Ciruelos. En su pueblo fue pastor, después se hizo agricultor en Alcolea y dicen que construyo él mismo su casa. Fue un hombre sencillo. Un hombre de esa dura generación nacida a principios del siglo pasado, que tuvieron que ir a la guerra a la fuerza y donde tocase.

Estoy realmente impresionado. Maravilloso arte.




     Un gran artista Máximo, que habla con sus figuras, sé que cuenta historias y quisiera descifrarlas. Me han dicho que en la casa hay un jardín con más de trescientas obras  de  su arte.






Tarjeta de presentación. queda pendiente una visita con calma.

          Tengo pendiente una visita con más tiempo. Pero me temo que su casa museo parece abandonada. Espero equivocarme, porque sería un error absoluto del Ayuntamiento no valorar la obra de éste gran hombre, de un artista de verdad, sin estudios, pero con una obra de artista con mayúsculas.

       La tarde va cayendo camino de Sigüenza. Quiero parar una vez más de tantas en la plaza, frente a la catedral. Me siento en una terraza, a escuchar pasar la tarde, las golondrinas chillando contentas mientras sobrevuelan de lado a lado, el rumor suave de conversaciones mezcladas de las terrazas de los bares, niños que juegan...

      Huele a verano en Sigüenza. Y la arenisca roja de sus vetustos edificios dan un ambiente de dorado estío al atardecer.


Sigüenza, la ciudad altiva, del cardenal Mendoza.



        El sol está ya bostezando y aún no sé donde voy a pasar la noche. Babieca me espera sin amilanarse ante el alto torreón románico de la catedral, el gran rosetón gótico y la insulsa entrada renacentista. Está dispuesta a campear, a llevarme a donde yo quiera. ¡Vamos!

         A la altura del km 27 de la comarcal 110 veo a lo lejos, sobre el monte, algo que parece un pueblo abandonado abrigado por la vegetación. De éste punto sale un camino medio borrado por el tiempo y en muy mal estado. A Babieca no le importa tomarlo. 


         Después de unos tres kilómetros de bajadas y subidas, estamos en lo alto del monte. Veo una especie de pradera de hierba seca salpicada de arbustos y rodeada de raquíticas encinas. Subo con Babieca y la dejo descansar junto a unos arbustos que forman una pared vegetal.

          Desde aquí el paisaje es soberbio. Las tonalidades modulantes del atardecer le dan un aspecto mágico al entorno.

       Una vez dejado medio preparado el campamento, básicamente la esterilla y el saco de dormir sin abrir aún, me acerco a ver el pueblo. En cuatro pasos estoy en él. Sí, es un pueblo abandonado. Parece un escenario de película de misterio.

Parte del pueblo con lo que queda de la iglesia al fondo.

El pueblo en perspectiva. A la derecha se ve lo que parece la base de un torreón medieval.

Sobrecogedor.

            Casi ha oscurecido ya y decido volver con Babieca y terminar de organizarme el campamento para pasar la noche.

            Mientras abandono el pueblo que he estado recorriendo entre espinos y zarzales que crecen libremente por sus calles, me he estado imaginando la vida cotidiana de sus ya casi anónimos pobladores, me parecía oír cómo se saludaban al volver del tajo en una tarde cualquiera de verano como ésta. Habitantes que ya no están ni siquiera en éste mundo, gentes que vivieron, sintieron y pasaron por las calles de éste pueblo, que ni siquiera conserva un cartel con su nombre.

       De repente un ruido seco en las peñas de las afueras me saca de golpe de la fantasía y descubro un corzo atemorizado que huye de mi presencia. Es hora de preparar mi cama.


         Desde el lugar donde dormiré, puedo divisar el paisaje gracias a la luna, que me va a acompañar hasta bien entrada la madrugada.
Estoy cansado y a la vez emocionado de estar en éste lugar, a pesar de que irradia vibraciones de tristeza y abandono.

        Estamos solos Babieca y yo en muchos kilómetros a la redonda y para llegar hasta aquí hemos recorrido un tortuoso camino que acaba trepando por el monte. Termino de preparar las cosas a la luz de la luna, para acostarme en el suelo y me quedo dormido. Sólo un grupo de jabalíes que baja desde el bosquecillo de enfrente me despierta cuando la luna ya se ha ido. Les pego cuatro voces y se van. Brisa suave intermitente, mosquitos y alguna hormiga pasan por mi lado, pero la noche duerme serena sobre el pueblo abandonado...….


lunes, 24 de septiembre de 2018

Ah ! Vous dirai-je Maman



      ¡Juventud eterna!
      ¡Intrepidez!
      ¡Orgullo!
      ¡Valor!
      ¡Seguridad!
      ¡Arte!
      ¡Magia!

      ...¡Amistad eterna!...

      ¡Aliento!

                 
                                              


      ¡La Niña Estrella!, sacada del mismo cuento de Wilde.

      La princesa extraviada, venida a éste Mundo equivocado...…
…….¿O no?.....

              Una mirada que habla por sí sola dice muchas cosas.

                                               


    Dulzura, ingenuidad, acontecer, aprender, lucha, amor, fortaleza, dolor, tesón, carácter, sensible, grande, imborrable.....

         Yo sí sabía lo que tenía, lo que perdía y me sorprendió recuperarte: Alma.

                 Todo lo demás queda entre  nosotros en nuestras almas.

                 Ahora ya lo sé todo: el alma es inmortal;

                 y tú estás en la mía.


lunes, 11 de junio de 2018

" ...OTRO MILAGRO DE LA PRIMAVERA".

                                                                 

Querida persona que me lees: 
   Recordando las últimas palabras de uno de los poemas míticos de nuestro querido Antonio Machado, hoy quiero celebrar contigo, el gran regalo que éste año han recibido las Lagunas de Ruidera, ese inimitable paraíso natural en el corazón de La Mancha. 
  Con las nieves invernales, que hemos tenido la suerte de disfrutar en relativa abundancia éste año y con las últimas lluvias que, pese a la opinión de mucha gente, no han sido suficientes para llenar el cercano y malamente sobreexplotado acuífero 23 por la asquerosa codicia de la mayoría de nuestros agricultores, que se dedican a regar sin medida las viñas como si fueran sandías, o a plantar maíz en pleno erial manchego, la gran noticia es que LAS LAGUNAS HAN RESUCITADO.
El río, pletórico corre a regalar su tesoro a las Lagunas.

  No se sabe cómo, ni a que supuesta política oculta podría deberse, porque ya digo que el agua caída por éstos lares, a pesar de lo que parece, no ha sido tantísima como la que rebosa a marchas aceleradas en nuestras Lagunas. 
  En una de mis entradas de éste otoño pasado, di testimonio gráfico del estado lamentable de las mismas, con varias de ellas totalmente secas.  ("ESPAÑA SE SECA Y NUESTROS GOBERNANTES PASAN" 9/11/2017) 
Y a fecha de hoy, desde hace dos meses, el milagro ha obrado: se han ido llenando a velocidades de record.
Increíble subida.
Y yo que vivo a escasos 50kms junto al maltratado río Záncara sobre el acuífero 23, constato con pena la sequía de la zona. ¿Cómo puede entenderse esto? ¿Habrá alguna política oculta que maneje los hilos en cuestión de aguas naturales? Si no quiero ofender a nadie relacionado con el tema, tendré que recurrir a creer en los milagros. 
    Sí, ya sé que nuestros queridos políticos no paran de "dar" agua al Levante. ¡Caros tomates y sandías si el precio es secar el corazón de Iberia! Más valdría importarlos y no destrozarnos.
Sí, ya sé que el egoísmo humano no tiene límites y "hay que acostumbrarse" a ver en pleno verano a las tres de la tarde chorreras gigantes que salen de enormes mangueras regando yo qué sé qué. Y a los miles de pozos y al sempiterno ya riego por goteo de las viñas.
Las Lagunas dan riqueza, porque generan consumo en hostelería y deportes. Los políticos no lo ven.

La gente acude con alegría.
 Pero si nuestros políticos hicieran una ley nacional de aguas, teniendo en cuenta que Castilla  y la mayor parte de nuestro país se seca, no habría tanto abuso por parte de nuestros agricultores. Las uvas no se regarían y por lo tanto se produciría vino de calidad, para vender a buen precio, en vez de la mayoría de los vinos que sufrimos los amantes del buen caldo de la vid. Pero esto ya es otra historia que sale de lo mismo:
LAS LAGUNAS DE RUIDERA ESTÁN HOY RECUPERADAS, por obra divina, o por obra de la Naturaleza, o vaya Vd a saber por qué "tejemanejes" políticos.
¡Qué pena daba ver secas las cascadas!
Honestamente pienso que Dios o la Madre Naturaleza han hecho mucho para su recuperación, porque lo que son nuestros detestables gobernantes, no muestran poderío para nada bueno.
¡Qué coraje da ver éste cartel en tiempos de sequía!

   Si nuestros políticos quisieran, protegerían de verdad nuestros parques naturales, no sólo en un mentiroso documento.

Ya hay quien empieza a regar el césped ¿de donde sale el agua? Parece mentira, hoy en día que hay maravillosos céspedes artificiales. Césped de riego en el Camping Los Batanes.

Estado actual de la Laguna La Redondilla, hace poco más de dos meses totalmente seca.

  Si esto ha sido un milagro de la Naturaleza, entonces recemos para que el milagro continúe, por que seguro que de la "protección" del Parque desde las instituciones, no ha sido.


domingo, 3 de junio de 2018

REENCUENTRO CON UN VIEJO AMIGO.

                                                                         

   Hace tiempo que no nos veíamos José Manuel y yo. Los dos hemos pasado  parecidas fatigas lo que ha fortalecido aún más nuestra vieja amistad.

  Un día hablando medio en broma, decidimos hacer una ruta juntos, por una de las zonas castellano manchegas que el no conocía bien, adentrándonos también un poco en la comunidad andaluza, de refilón. Me encanta demostrar a mis amistades, que Castilla la Mancha, no es sólo La Mancha, sino un conjunto paisajístico con una variedad tal, que mucha gente ignora.

    El Jueves por la tarde le esperamos en casa. Viene con su BMV 1200LT al atardecer. Por aquí por casa ha llovido bastante los días anteriores y hay un ambiente cargado de aire limpio y fresco, que le da mucho encanto al campo.

  Después de tomar unas cervezas y charlar un rato en el jardín, nos pasamos a cenar.
  -No puedo venir a tu casa sin traer al menos una botella de vino.
  Vale, un buen vino y después algo más para acompañar la cena, entre charlas y risas. Después a dormir. Al amanecer, todos estamos en pie: Santi tiene que ir a trabajar, nosotros a nuestra ruta por la Sierra de Alcaraz. Nos espera un largo día cargado de paisajes y recónditos recorridos. Después de un buen desayuno, va cada uno a su quehacer. Santi la pobre a currar. Sólo hay "puente" en algunas localidades castellano manchegas.

                                            
                                Nuestras dos burras en casa, preparadas para la aventura.

    Salimos bien temprano camino de Alcaraz, pasando las bonitas curvas y paisajes de Sotuélamos. Y a las nueve y pico estamos tomando un café en la plaza de Alcaraz. 

    Quien no conozca Alcaraz y sus sierras se pierde mucho, aunque haya viajado por medio mundo. No saber apreciar las "pequeñas cosas" a nuestro alcance, creo que es de tontos. 
  
    Alcaraz es una población medieval que ha pasado por todos los tramos de nuestra Historia, desde los Iberos hasta los sarracenos, pasando por la cultura romana, la medieval, la renacentista... Y conserva vestigios de todas ellas, aparte de su paisaje cargado de luz y colores. ¡Qué voy a decir de mi segunda patria! Pues la más sincera verdad.

    Después de un reconfortante café en la plaza, seguimos rumbo a Riópar, por la preciosa carretera de El Salobre. Pero quería enseñar a José Manuel la belleza del joven embalse que se encuentra a mitad de camino cerca de la pedanía de Zapateros.

                                             
      El joven embalse de Zapateros, que da luz, color y vida al paisaje serrano.

    La carretera del embalse, que realmente no es carretera, sino un camino asfaltado y hormigonado, es una prueba de pericia para el "armario" que lleva mi amigo. La verdad es que hay que tener valor para manejar esa moto por estos sitios. Pero mereció la pena el "sacrificio". La paz y el silencio que se respira en éste lugar son irreemplazables por  casi ningún otro placer.

    Pero hay que seguir ruta. El día da para mucho, porque a primeros de Junio anochece tarde, pero el recorrido es largo para un día. Así llegamos a Riópar Viejo. Cuando conocí ésta aldea, hace la friolera de treinta y tres años, aún existían cuatro paisanos en él. Tengo aún recuerdos vivos de mis conversaciones con dos de ellos y los guardo como tesoros en la antecámara de mi mente. ¡Cuánto ha pasado desde entonces! Tanto, que ahora ésta aldea se ha convertido en un conjunto de casas rurales que han conservado el estilo rústico del pueblo antiguo, restaurándolo en su totalidad. Pero lo más emocionante de éste lugar, son las maravillosas vistas desde lo alto del castillo, hacia unos paisajes de ensueño que hacen recordar al visitante los paisajes de muchos lugares de nuestro norte peninsular, sobre todo a Asturias.

    Jose Manuel corroboró esas sensaciones. Lo pasó mal subiendo el puerto, pero ahí llegó con su "barco", igual que yo con mi ágil  Honda Transalp. Eso indica una vez más que querer es poder.

                                            
      Carreterita que sube a Riópar Viejo, con el paisaje al fondo.

    Riópar Viejo es uno de esos sitios a los que voy cíclicamente cuando quiero meditar, siempre que no sea en fin de semana, claro.

                                       


       Castillo e iglesia medievales en Riópar Viejo.

     Después de recrear vista y olfato en éste lugar serrano seguimos rumbo al puerto de El Arenal, desde el que cogemos impulso para subir El Bellotar y bajar ya más tranquilos por Bienservida hasta Cortijos Nuevos, donde paramos a comer en un lugar tranquilo, frente a la sierra. Nos espera altivo, no muy lejos, el castillo de Segura de la Sierra, una de las dos hipotéticas patrias chicas de Jorge Manrique. La otra es Paredes de Nava en Palencia. Aquí en Segura, queda la casa de doña Mencía de Figueroa que fue su madre, donde pasó parte de la infancia el poeta. El pueblo, encima de un soberbio cerro cuyo acceso cuesta varios kilómetros, tiene unas espectaculares vistas. en la parte más antigua se conservan en perfecto estado unos baños árabes de la época nazarí.

  Lo más altivo de Segura de la Sierra es su castillo, que siempre merece la pena visitar. Está restaurado con gran acierto y muy bien documentado por dentro. Fortalezas así siempre merecen la pena de ser visitadas.

                                                
     Torre del Homenaje desde el patio central del Castillo de Segura de la Sierra.

                                                           
Jose Manuel, a punto de ser armado caballero.

Aquí estoy con un antiguo colega de la lucha diaria.

             Se nos hacía tarde cuando dos hermosas damiselas nos requirieron para jugar un poco al ajedrez. Pero entre la poca paciencia que yo gasto y la necesidad de apurar la visita en breve declinamos amablemente su invitación.



Así que a punto de irnos, subí por los adarves para echar un 
último vistazo desde las almenas. Mientras tanto....

Jose Manuel se despedía de Don Jorge Manrique.

Asi que comenzamos a bajar las escaleras de la gran torre


Y sin pensar en los peligros de la tormenta que se avecinaba, fuimos saliendo del castillo para volver ya rumbo a casa, después de casi 500kms. Ha sido un día fabuloso, por la ruta compartida con un viejo amigo, por habernos visto, charlado y echado algunas risas y ¡qué leche!, porque siempre es un placer "rular"  en moto y más con gente que merece la pena.

Los actuales caballeros motoristas, a veces sin saberlo jugamos con ésta.
No la tenemos miedo, pero sí respeto.


Éste es el vídeo que hizo Jose Manuel de la ruta: